Los magueyes se reproducen mayoritariamente por hijuelos y bulbilos (asexualmente), los cuales se originan entre las hojas de la roseta y se desarrollan cuando se desprenden de la planta madre o ésta muere. Los bulbilos, en cambio, se originan en la inflorescencia junto a las flores, producen raíces y, con el tiempo, crecen de manera independiente.

Sin embargo, reproducción sexual de los magueyes es fundamental para conservar la armonía ecológica porque:
- Crea plantas con genes nuevos y únicos (Diversidad genética).
- Reduce el riesgo de perder cultivos enteros por enfermedades (Resistencia).
- Ayuda a la planta a tolerar cambios del clima o de la tierra (Adaptación).
- Alimenta a polinizadores naturales como los murciélagos (Ayuda ecológica).
Este proceso se realiza a través del quiote crece en el centro de la planta, como un tallo de espárrago muy grande y grueso, que luego produce bulbillos y flores. La floración y polinización de las flores del agave favorecen al ecosistema en que se lleva a cabo, ya que las abejas, los colibríes, pero, especialmente, los murciélagos transportan las semillas a nuevos lugares y permiten la conservación de estas especies polinizadoras.
Lo anterior requiere de largos periodos de tiempo, por ello la producción artesanal de mezcal ha de implicar el respeto a los tiempos de la tierra, de ahí que los magueyes silvestres necesiten muchos años para crecer, no sólo para que de ellos se produzca la bebida espirituosa, sino para la conservación del suelo y de las especies.
